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La finalidad de la literatura

¿Enseñar o simplemente entretener?

La literatura es una disciplina esencial para la cultura

La finalidad de la literatura como arte universal es un debate recurrente en el mundo de esta disciplina, y lo ha sido desde los principios de la comercialización de esta. Desde Jean Paul Sartre hasta Juan Ramón Jiménez, numerosos autores han dejado clara su postura ante esta duda y pienso que todas pueden convivir.

Es cierto que la literatura es un pilar fundamental en la enseñanza y la educación en las escuelas. Además, es una fuente de inspiración y conocimiento esencial para los niños cuando crecen. Por eso, se puede afirmar que la literatura tiene una gran función pedagógica o educacional, además, ya no tan solo para niños o adolescentes, sino también para adultos a los que innumerables obras filosóficas, por ejemplo, les han abierto la mente y cambiado la manera de ver lo que les rodea.

Por otro lado, actualmente, son muchos los que afirman que son escasos los conocimientos que se adquieren en la mayoría de los libros más leídos y vendidos. Esto, probablemente, se debe a que  las obras están frecuentemente escritas, pensadas  y creadas  para entretener y cautivar al lector, además de vender, por supuesto. No solo en la actualidad, sino también en siglos anteriores, cuando autores, como Juan Ramón Jiménez, buscaban crear belleza en sus obras, sin ningún trasfondo para evocar mucho pensamiento. Este aspecto también es importante recalcarlo, ya que no significa menor calidad o valor literario. 

Otros muchos ven la literatura como un canal para expresar sus inquietudes y sentimientos personales o sobre la situación del mundo. Esta literatura comprometida ha conseguido varias veces abrirle la mente a millones de lectores por todo el planeta. Libros como El cuento de la criada, de Margaret Atwood, o incluso la famosa (y favorita de muchos jóvenes) trilogía de Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, han despertado, a lo largo de las décadas, cierta reflexión en miles de lectores.

Por tanto, la literatura no tiene una única y fija finalidad  que se cumple en todas las obras existentes, sino muchas funciones distintas que son capaces de convivir perfectamente.