Cada 25 de noviembre se detiene el mundo para recordar una lucha presente contra la violencia de la mujer. A su vez, en este día se realzan las voces que han sido silenciadas en potencia para poder ayudar a todas aquellas mujeres que aún permanecen en silencio. Este día, Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, tiene mucha más importancia de lo que la sociedad cree, ya que nos hace reflexionar y actuar frente a un problema que debemos mitigar.
Esta violencia contra la mujer no solo se presenta físicamente, sino también de otras maneras: psicológica o sexual. Estas son situaciones donde las mujeres tienen que soportar actitudes o comportamientos degradantes. Son personas, con los mismos derechos que otras y, sobre todo, el derecho al respeto. Debemos concienciar a la sociedad de que esto no es una lucha individual, sino colectiva, que implica una reforma de los valores que se han inculcado a través del tiempo; costumbres u opiniones donde no se da el mismo valor a la mujer.
A lo largo de la historia, muchos casos se han relatado con la esperanza de que otras mujeres, que se encuentren en la misma situación, hallen esa fuerza que tienen para poder salir de aquello que les impide la libertad y felicidad; sin embargo, sigue habiendo un enorme número de casos. De acuerdo con los datos de la Delegación del Gobierno contra la violencia de género, en 2025, 38 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas y 1.333 desde que se empezaron a recabar datos; es decir, desde 2003. Además, se mostró que desde 2013, la vida de 65 menores de edad fue arrebatada en manos de los agresores de sus madres. Asimismo, esta ya ha dejado desde 2013 a 4.899 niños y niñas en situación de orfandad. Debemos actuar frente a estas situaciones; no podemos tolerar que miles de mujeres sean víctimas de esto. Para ello, como sociedad, no basta con ser conscientes del concepto de violencia de género, sino ser activos ante estas situaciones y fomentar el apoyo hacia las posibles víctimas.
Cada 25N, las calles se llenan del color de la igualdad, recordando que esta lucha persiste y debe seguir más presente que nunca. No estamos haciendo una jerarquía de géneros, sino una sociedad en la que seamos tratados todos como personas, independientemente del género, edad, orientación sexual o raza. Hay que recordar que todos somos seres humanos y todos tenemos derecho a vivir porque la vida es más que sobrevivir.
